Cuidado y mantenimiento del coche

Derrape: cómo controlar el coche y recuperar el agarre

Un derrape ocurre cuando los neumáticos pierden adherencia y el coche deja de seguir la trayectoria que le pides.

Saber qué hacer en ese instante marca la diferencia entre un susto y un accidente.

Tipos de derrape

En el subviraje, el tren delantero pierde agarre y el coche sigue recto aunque gires el volante: es el más común, típico al entrar demasiado rápido en una curva. En el sobreviraje, pierde agarre el tren trasero y la zaga se va: aparece al acelerar o frenar bruscamente con poca adherencia.

En coches con control de estabilidad, el sistema corrige en parte; tu actuación sigue siendo decisiva.

Qué hacer ante un derrape

En subviraje: levanta suavemente el pie del acelerador, evita frenar a fondo y corrige la dirección sin giros bruscos, buscando el agarre. En sobreviraje: gira el volante hacia donde se va la zaga (contravolante) y modera el acelerador.

La regla general es ser suave con el volante, el freno y el acelerador: los movimientos bruscos empeoran la pérdida de agarre.

Cómo prevenirlo

El derrape casi siempre es consecuencia de velocidad excesiva para las condiciones: lluvia, hielo, gravilla o neumáticos desgastados. Bajar la velocidad en curvas y mantener los neumáticos en buen estado y con la presión correcta es la mejor prevención.

Si tu coche no tiene control de estabilidad, conduce con más margen todavía: la técnica del conductor es la única red de seguridad.

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