Antes de empezar la maniobra
Busca un hueco con espacio suficiente: un coche y medio de longitud extra es lo ideal. Señaliza con el intermitente, frena y comprueba que nadie venga por detrás antes de dar marcha atrás.
Las tres fases clave
Primero, alinea tu retrovisor con el parachoques del coche de delante y gira todo el volante hacia la acera. Segundo, da marcha atrás hasta que tu coche forme unos 45 grados. Tercero, gira el volante al otro lado y continúa retrocediendo hasta quedar paralelo a la acera. Corrige con pequeños toques.
Errores que conviene evitar
Entrar demasiado rápido, no usar los retrovisores y acercarse en exceso al coche trasero son los fallos más comunes. Si dudas, baja el cristal o pide que te guíen: mejor repetir la maniobra que golpear una llanta.
La maniobra paso a paso
Confirma que hay espacio y señaliza con el intermitente.
Deja unos 50 cm de separación lateral y pon tus retrovisores a la altura de su parachoques.
Da marcha atrás con el volante girado del todo hacia el bordillo.
Retrocede hasta que tu espejo delantero quede a la altura del parachoques trasero del otro coche.
Con el volante al otro lado, sigue retrocediendo lentamente.
Cuando estés paralelo, endereza el volante, centra el coche y deja espacio al de atrás.
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