Qué es y cómo funciona
El AdBlue es una disolución de urea al 32,5 % en agua desmineralizada que se inyecta en el conducto de escape de los motores diésel con sistema SCR. Al contacto con los gases calientes se descompone en amoniaco, que reacciona con los óxidos de nitrógeno y los convierte en nitrógeno y vapor de agua, inofensivos.
Se almacena en un depósito independiente con su propia tapa, normalmente azul, junto al tapón del combustible o en el maletero. El coche calcula la autonomía restante y avisa en el cuadro con bastante antelación, así que el agotamiento total se puede evitar con una simple previsión.
Cada cuánto hay que rellenarlo
El consumo de AdBlue depende del motor y del uso: de media, un depósito lleno dura entre 5.000 y 15.000 km, más en conducción tranquila y menos en ciudad o con mucho uso de carretera. El propio cuadro informa del nivel restante, y conviene rellenar cuando aparezca el primer aviso y no esperar al límite.
Un error frecuente es confundir la tapa azul con el tapón del combustible: el AdBlue en el depósito de gasóleo provoca averías graves en el sistema de inyección. Presta atención al color y al símbolo de la tapa, especialmente en coches de alquiler o recién comprados.
Cómo rellenarlo sin manchar y qué hacer si se acaba
Rellena con el motor apagado usando garrafas con pitorro o las mangueras del surtidor: si se derrama, limpia con agua enseguida porque el líquido cristaliza y es corrosivo para la pintura. Nunca lo mezcles con agua ni uses depósitos que hayan contenido otros líquidos.
Si el AdBlue se agota, el coche entra en un modo de protección que limita la potencia y finalmente impide el arranque para evitar circular sin el sistema activo. Si ocurre en carretera, añade el líquido (unos litros bastan para reiniciar) o contacta con la asistencia: no hay forma de saltarse el bloqueo sin reprogramar, y no merece la pena intentarlo.
Cómo rellenar el AdBlue paso a paso
Junto al tapón de combustible o en el maletero; nunca la confundas con el gasóleo.
Rellena siempre con el contacto quitado.
Llena despacio hasta el nivel indicado, sin rebosar.
Con agua y un trapo, antes de que cristalice.
Un cierre mal hecho puede provocar avisos de fuga.
El aviso de nivel debe desaparecer del cuadro.