Antes de guardarlo
Lava el coche por dentro y por fuera —la suciedad y la humedad dañan pintura y tapicería—, rellena el depósito para evitar condensación en el tanque y añade estabilizador de combustible si va a estar parado más de un mes. Cambia el aceite si le toca pronto: el aceite usado es más agresivo y corroe mejor el motor parado. Infla los neumáticos unos 0,5 bares por encima de lo normal.
Durante el almacenamiento
Desconecta el terminal negativo de la batería o, mejor, conéctala a un mantenedor de carga. Si el coche queda en garaje, ventílalo periódicamente y coloca bolsas desecantes en el interior para evitar moho. Los roedores son un riesgo real en garajes rurales: revisa que no aniden en el motor ni en los conductos del aire.
Al volver a usarlo
Comprueba los niveles de aceite, refrigerante y líquido de frenos, revisa la presión de los neumáticos y mira si hay fugas bajo el coche. Arranca y deja que el motor tome temperatura en ralentí antes de moverte; los primeros kilómetros, hazlos con suavidad para que frenos y transmisión se reasienten.
Checklist para guardar el coche
Interior y exterior, para que la suciedad no dañe las superficies.
Con estabilizador si la parada supera el mes.
Desconecta el borne negativo o usa un mantenedor de carga.
Unos 0,5 bares más para evitar deformaciones.
Desecantes en el interior y ventilación periódica del garaje.
Si es posible, deja una marcha puesta o calzos en lugar del freno.